Yetushenko, el poeta que denunció la matanza de judíos en Babi Yar

Ayer falleció Y. Yetushenko, poeta soviético cuya voz se alzó contra Stalin y denunció en verso la matanza de judíos de Kiev por los nazis.

800px-EvtushenkoYetushenko, nacido en julio de 1932, era un niño cuando ocurrió lo de Babi Yar. Pero era un niño deportado a Siberia. Regresó a Moscú con su madre en 1944.

El poema de Babi Yar lo escribió y publicó en 1961, una  vez  expulsado del Instituto de Literatura Maxim Gorky y convertido en uno de los ídolos literarios de la Epoca del Deshielo, perteneciendo a la Generación de los Estadios (cuando los versos inundaban estadios en recitales multutidinarios)

 

 

Babi Yar: un barranco  a las afueras  de Kiev, capital de Ukraina.  Septiembre de 1941. Más de 35.000 judíos son asesinados durante dos días a manos de los monstruos del nazismo.

Yevtushenko dijo que escribió el poema después de visitar el sitio de los asesinatos en masa en Kiev, Ucrania, en busca de algo que mostrara lo que sucedió allí —una señal, una lápida, algún tipo de indicador histórico, pero no encontró nada.

“Estaba tan sorprendido. Me sorprendió mucho que la gente no lo recordara”

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I

No existe monumento en Babi Yar;
sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
Hoy me siento un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.
Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mi rostro vejan
mi indefensión mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.

O también soy un niño en Bielostok.
De pronto estalla el pogromo.
La sangre derramada cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen de la taberna y gritan todos:

“Mata judíos: salvarás a Rusia”.
Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.

Me siento dentro
de la piel de Anna Frank que es transparente
como un ramo de abril.
No hacen falta palabras. Siento amor
y sólo necesito que uno a otra
nos miremos de frente.
Separados del cielo y el follaje.

Solamente podemos abrazarnos
en este cuarto a oscuras.
Quiero besarte una vez más, acércate.
Ya vienen. Nada temas: el rumor
es de la primavera que se anuncia
y del témpano roto en el deshielo.

Y en torno a Babi Yar suena la hierba
que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito está hecho de silencio.
Al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aquí. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero.

Pueblo ruso, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.
Manos viles trataron de infamarte
al usurpar tu nombre y al llamarse
“Unión del Pueblo Ruso”.* No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último
antisemita yazga bajo la tierra.
No soy judío. Como si lo fuera,
me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.

La sinfonía Nº 13 de de Dmitri Shostakóvich está basada en este poema.

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*La Unión del Pueblo Ruso fue el grupo antisemita que actuó en Rusia entre el asesinato del zarAlejandro II y el comienzo de la primera Guerra Mundial. Sus miembros organizaron pogromos-linchamientos de judíos rusos y destrucción y robo de sus propiedades- e, infiltrados en la policía secreta zarista, fabricaron los apócrifos Protocolos de los sabios de Sión.

Yetushenko, que vivía en Estados Unidos, falleció en la ciudad de Tulsa, víctima de cáncer. Descanse en paz.

Los manuscritos hebreos de la Complutense

La Universidad Complutense de Madrid -de donde salieron los siete premios nobel de los ocho que España ha tenido- dispone de 32 bibliotecas diseminadas en distintos edificios por distintos campus, pero de entre todas ellas destaca la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”

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En esta Biblioteca mayúscula, entre otras muchas joyas, se conserva y estudian  los  Manuscritos del Colegio Mayor de San Ildefonso –una de las instituciones académicas que fueron reagrupadas para formar la universidad. Esta Colegio Mayor , fundado por el Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares y en el S  XV, estaba consagrado a la labor de la edición de la Biblia Políglota. Fue por eso que el centro fue acumulando un importante número de códices que se conoce con el nombre de Fondo Cisneriano. También hay que decir que desde el S XVI el Fondo Cisneriano ha mermado en profundidad. Hoy sólo se conservan 149 códices de la biblioteca idelfonsina. Había 160. El valor de estos manuscritos, copiados durante la Edad Media y hasta el S. XV inclusive, no solo reside en su antigüedad en tanto que objetos librarios, sino que son, además de transmisores de una serie de textos, testimonio arqueológico de una sociedad, por lo que encierran el misterio de la creación de conocimiento. 23 de esos códices son en hebreo.

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Dentro del marco de las celebraciones del 5º Centenario del nacimiento del Cardenal Cisneros la Universidad Complutense ha decidido a editar el Catálogo del Fondo Cisneriano. El calendario de entrega fija el añó que viene como para la presentación final de una labor en la que están implicadas dos decenas y pico de autoridades académicas en la materia.

407-2013-07-24-Conoce la bibliotecaLa Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid es la segunda biblioteca de Madrid en cuanto a volumen de libros anteriores al siglo XIX, después de la Biblioteca Nacional, y ocupa indudablemente un puesto entre las cinco primeras bibliotecas de España. La colección bibliográfica está compuesta de unos 3.000 manuscritos, 741 incunables, y un volumen de impresos de los siglos XVI a XVIII que se aproxima a los 100.000.

Posee también una pequeña colección de grabados sueltos y libros de estampas.

Biblia hebreagEn imagen, el manuscrito BH MSS 1, datado en 1280,  de 340 folios de pergamino de gran calidad, a tres columnas en caligrafía  sefardí,  puntuación es tiberiense, guardando gran similitud con los mejores códices orientales representantes de esta tradición. Las parashot  -en español perícola- están indicadas al margen por medio de la abreviatura parash o de la letra  con un Pei, en ambos casos decoradas, y el orden de los libros bíblicos coincide con el prescrito en el Talmud de Babilonia. La masora magna es ornamental en muchos casos, sobre todo en los márgenes externos de los primeros libros del Pentateuco, formando micrografías con motivos vegetales y geométricos que en algunas ocasiones recuerdan a grandes candelabros. Esta característica ha suscitado las dudas en cuanto al lugar de la copia, ya que las micrografías en forma de candelabros son más habituales en Biblias catalanas de la segunda mitad del s. XIV. No obstante, resulta claro que esta Biblia no puede adscribirse a la escuela catalana del s. XIV, por un lado debido a su datación en el s. XIII, y por otro debido al estilo diferente que los candelabros de este códice presentan en comparación con los de las Biblias catalanas. El manuscrito reproduce una nota de compra que hasta época muy reciente se tomó por el colofón, donde se afirma que lo adquieren los hermanos Isaac y Abraham ben Maimón en Toledo en 1280.

El manuscrito formó parte de la colección del converso Alfonso de Zamora (ca. 1474-ca. 1545), profesor de hebreo en Salamanca y Alcalá de Henares, quien lo utilizó y anotó. Así se aprecia, por ejemplo, en su característica forma de numerar los capítulos o de poner el nombre de los libros bíblicos. Está aceptado que fue el manuscrito utilizado de forma mayoritaria para la composición del texto hebreo de la Políglota de Cisneros…Presenta encuadernación complutense en piel, del s. XVI, con el correspondiente escudo en dorado de dicha universidad.

También de Alfonso de Zamora, el Tanaj de 1482,  de Tarazona-Fue utilizada por el equipo del cardenal Cisneros para la composición del texto hebreo de la Biblia Políglota Complutense por su excelente calidad textual. Se trata de una Biblia completa, escrita sobre pergamino avitelado y formato mediano, con bellas iluminaciones al comienzo de cada libro bíblico, con la primera palabra o letra en dorado, encuadrada en viñetas en oro y colores, salvo en algunos casos en los que se ha recortado la decoración.

Biblia hebrea s.XVgEl códice BH MSS 2 fue escrito en letra cuadrada sefardí para uso del propio copista, como indica el colofón. Éste se refiere a la Biblia como miqdashyah (santuario), uno de los términos utilizados para referirse a los manuscritos bíblicos, derivado de identificar las Biblias con el Templo; aparece con frecuencia entre los judíos sefardíes y se utiliza en otras Biblias de los siglos XIV y XV. Se completa el manuscrito con la megilla de Antíoco al final del códice. El texto está dotado de vocalización y acentuación tiberienses, con masora parva en los márgenes intercolumnales y magna en los márgenes superior e inferior, como es habitual en las Biblias de tipo masorético.naciones al comienzo de cada libro bíblico, con la primera palabra o letra en dorado.  El orden de los libros bíblicos difiere de otros manuscritos tiberienses y coincide con el usual en las Biblias medievales copiadas en Sefarad. El texto está escrito a dos columnas, y las parashot -o perícola-se indican al margen por medio de la letra peh o de la abreviatura parash, respetándose los espacios en blanco reglamentarios de las secciones abiertas y cerradas.

Los manuscritos propiamente bíblicos (BH MSS 1, BH MSS 2, BH MSS 4, BH MSS 5, BH MSS 6, BH MSS 7, BH MSS 11, BH MSS 12, BH MSS 13 y BH MSS 617), se completan con tres códices conteniendo comentarios bíblicos a cargo de Abraham Ibn Ezra (BH MSS 8) y David Quimji (BH MSS 9 y BH MSS 10)Además, hay un diccionario etimológico de nombres propios del antiguo y nuevo testamento, obra de Alonso de Zamora (BH MSS 14). Obras de David Quimji , con anotaciones de Alfonso de Zamora,  son dos diccionarios hebraicos rabínicos, Sefer Ha-Shorasim, (BH MSS 17 y BH MSS 21) y tres gramáticas hebreas, Sefer Ha-Miclol, (BH MSS 18, BH MSS 19 y BH MSS 20).

Para terminar, existen dos códices litúrgicos, un Majzor o libro de oraciones, según el rito sefardí, Selihot y otros poemas litúrgicos, (BH MSS 15) y una obra compuesta por Hayyim bar R. Semuel Meir de Tudela, Seror Jaim (BH MSS 16).

Reproduccción autorizada mencionando fuente original.

 

Coplas del perro de Alba: el origen del “perro judío”

 Unas coplas satíricas del S XIV, menospreciadas por la crítica (dado su escaso valor artístico) tuvieron tal efecto en la sociedad de su tiempo y fueron tan mencionadas en otras obras de mayor enjundia que son el origen del insultante sintagma “perro judío”, aún hoy en boga.  Tratan del absurdo de unos judíos que se querellan contra cierto perro de la localidad de Alba de Tormes, en Salamanca, que presentaba la peculiaridad de sólo morder a judíos, nunca a cristianos.

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 Juan Agüero de Trasmiera, cántabro como su propio apellido indica, a principios del S XVI -unos 30 años después de la expulsión de los judíos- era bachiller por la Universidad de Salamanca y en la localidad de Medina del Campo publicó con su firma -aunque creo eran de carácter popular- unas coplas satíricas. Su título “Pleyto de los iudios contra el perro de alua en metro castellano” Las coplas las conocemos por la labor bibliófila de un hijo de Colón, Hernán Colón, que si bien es conocido como reputado cosmógrafo, era dado a la colección de letras y poseyó una de las más nutridas bibliotecas de su época, la Biblioteca Colombina, de unos quince mil ejemplares.

Joseph E. Gillet, crítico de la dramturgia hispánica, las publicó a mitad de los locos años ´20, tras descubrirlas en la Biblioteca Nacional de España y luego olvidadas hasta que el gran hebraísta salmantino Carlos Carrete Parrondo las publicara en 1981 en uno de los muchos volúmenes de “Fontres Iudaeoum regni castilae” En la edición de Gillet se declara que ,según Algarobilla, en el “Entremés del Alcalde de Deganzo”, fueron encargo de Pedro de la Rana.  Serán emncionadas por Lope de Vega y Benavente,  Cervantes y Quiñones, así como en los anónimos de La Pícara Justina y Estebanillo González. 21763_968108139901149_5264539556660269459_n

Descubren epigrafía hebrea en antigua sinagoga de Peki´ín.

En la localidad galilea de  Peki ín, hoy de mayoría poblacional drusa, mientras se realizaban unos trabajos de acondicionamiento en la antigua sinagoga, han descubierto dos inscripciones hebreas en piedra caliza que a primera vista parecen ser dedicaciones de los judíos que hiceron las aportaciones necesarias para su construcción, hace 1.800 años.

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Pekiín -la Baka de la que habla Flavio Josefo en “Las Guerras de los Judíos” – tiene testimonios de asentamiento humano desde el Calcolítico (4000 a.e.c.) Según Flavio Josefo era una ciudad que marcaba el límite norte del terrirotio de Herodes Agripa y el de Tiro. Según el Talmud, es el lugar en el que Josué ben Ananías tuvo un Midrash, y donde Shimón Bar Iojai y su hijo Eleazar se escondieron en una cueva, durante trece años, del acoso de los romanos.

La localidad es conocida por haber estado siempre habitada por judíos, excepto en un breve momento de la historia , años 1936-1939, conocidos como los años de la Diáspora de Hadera, que han dejado en el lugar sólo a la familia Zinati, en cuyo jardín, junto a la sinagoga, es donde ha aparecido la piedra de las inscripciones.

Margalit Zinati junto a la piedra

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W. Benjamin, un filósofo entre Ibiza y los Pirineos.

El filósofo de origen judío Walter Benjamin, uno de los mayores intelectuales del S. XX-y uno de los más desdichados- vivió en España sus  días más felices y también los momentos más amargos.

 Al amanecer del 19 de abril de 1932, atracó en el puerto de Ibiza, procedente del de Barcelona, el “Ciudad de Valencia”. A bordo, Walter Benjamin, de 40 años de edad, ensayista, traductor, crítico, filósofo y en la ruina. La herencia de sus padres tuvo que usarla en pagar el divorcio de su esposa. Pero después de vender su biblioteca y darse al conocimiento del haschís -era un gran lector de Baudelaire, el introductor delos paraísos artificiales- se fue a la brillante isla pitiusa cuando en su Berlín natal se enseñoreaba en todo su rigor, la oscuridad del nazismo, la noche del ser humano.

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Benjamin conoció la existencia de Ibiza de la boca de Félix Noeggerath, filólogo indoeuropeo a quien -según Gershon Sholem-había conocido en los años´20 en la Universidad de Munich.  Noeggerath había conocido la isla proque su hijo estaba haciendo un doctorado en Filología Catalana. Walter Benjamin, en esta primera visita a Ibiza, se hospedó en lo de los  Noeggerath, en Sant Antoni,  ahora conocida como sa Punta des Molí,  en concreto una modesta casa tradicional junto al molino llamada Can Frasquito, pescador  a quien  acompañaba en su barquichuela. De todo este contacto con el mundo popular ibicenco de labradores y pesacadores, ese mundo telúrico y auténtico de las personas conectadas con lo esencial,  escribiría cuatro relatos. Y además, asaltado por la fuerza creadora que el lugar le inspiraba, se enamoró sin ser correspondido de una amiga de sus anfitriones que había llegado en el mes de junio. Frustrado por el sabor de las almendras amargas de los amores conrariados, se va a Niza, donde escribe testamento por la intención de cometer su suicidio. Pero no lo lleva a cabo. Se va a Italia, a un pueblito cercano a Pisa,  y empieza a escribir un libro que terminaría en Ibiza, a donde vuelve porque en Berlín Hitler ha tomado las riendas de la mayor ignominia del hombre en el S XX.

En esta segunda estancia no se hospeda con los Noeggerath, que se han trasladado a la ciudad de Ibiza y a un apartamento con luz eléctrica y cuarto de baño y donde Benjamin no tiene ni el silencio ni el aislamiento necesarios para la creación. Acosado por precarios presupuestos,  pretende abandonar  Ibiza -escribe a Sholem- para irse a París, donde se le ofrece vivienda gratuita en la casa para artistas judíos emigrados y  sin medios , que mantiene la baronesa Goldsmith- Rothschild. Y en esto vuelve el amor bajo el nombre de Ana María Blaupot Ten Cate, pintora holandesa que le corresponde, y para quien él escribe su “Agesilaus Santander” ( autobiográfico y sobre la cultura judía  en su relación  persponal con el mundo y los encuentros amorosos)  No obstante, poco antes, una herida en una pierna se le infecta y acaba diagnosticado de malaria en París. La pareja acaba por separarse a orillas del Sena.

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Autoretrato de Anna Maria

En 1940, no era fácil ser artista exilado en el  París tomado por los nazis; criticó sin piedad a Hitler, la teoría fascista y a la hipocresía de la democracia burguesa y al Capital Financiero e Industrial alemán que apoyó al nazismo como forma de Contrarrevolución preventiva contra los socialistas.

Deprimido y solo, es internado en un campo de concentración del que sale por mediación de algunos amigos. Decide cruzar el charco e instalarse  en Estados Unidos. Para lograrlo,  necesitaba entrar en España y embarcar en Lisboa. Llega a Portbou con un grupo de refugiados judíos y que fue interceptado por la policía española cuando intentaba salir de Francia sin la visa requerida. Desesperado ante la idea de tener que regresar a Francia con la Gestapo, se suicidó tomando una sobredosis de morfina.

Miguel de Barrios: capitán, poeta, historiador, modelo y sefardí.

D. Miguel de Barrios y Valle, cordobés lejano y puro (que diría Lorca) nació en 1635 y fue a reunirse con sus padres en Amsterdam, en 17o1. Y aun su apasionante peripecia vital e intelectual, que lo hizo capitán, poeta, modelo, académico, historiador y celebridad del mundo sefardí en Flandes,  pocos o nadie son los que le recuerdan tal cual merece, por no decir ya nada de leer sus sonetos o incluso consultar su historiografía.

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Sinagoga de Córdoba

Nacido como Miguel Daniel Leví de Barrios, era hijo de Doña Sara Valle, alias Sebastiana, y de D. Simón de Barrios, nacido Iakok Levi Caniso,  judeoconverso cordobés que fuera contable del V Marqués de Priego y VI Duque de Feria, Alonso Fdez. de Córdoba y Enríquez de Ribera, de la Casa de  Medina Sidonia. Pero a pesar de la conversión, los Barrios fueron denunciados y perseguidos por la Inquisición -en el S XVII el asunto de la limpieza de sangre era una obsesión nacional- y hubieron de huir, como tantos otros, a Portugal, donde se encontraron la misma barca en el mismo río; así que partieron para Argel, donde ya había tal judería sefardita instalada que los frailes que circulaban el Magreb se hospedaban en casas de los circuncisos.

Pero Miguel no estaba dispuesto en donde poco antes había estado cautivo Cervantes, Argel, reserva de piratas mediterráneos con 250.000 cristianos cautivos,  así que partió para Italia con el objetivo de asentarse en Niza, entonces en todo su esplendor catedralicio y palaciego y al amparo de una tía suya que se había casado con Abraham de Torres.  Allí conoció a su primera esposa, con la que se embarcó -junto a muchos más judíos de la Provenza-  a las Américas, a las islas caribe de Trinidad Y Tobago, entonces aún territorio del Rey de España en la capitanía General de Venezuela. Su esposa, Debora Vaez,  z´´l, falleció tras contraer unas fiebres y entonces, Miguel desolado, regresó a Europa.

title-pageSe acomodó en Bruselas, alistándose en los ejércitos españoles en Flandes -los tercios de Flandes-donde rápidamente fue ascendido a capitán. La instrucción militar, como si de un cabllero renacentista se tratara, no era óbice para los versos y allí empezó a componer su obra lírica más preciada, “Flor de Apolo” y también ideó una exégesis del Pentateuco en doce partes. Las autoridades rabínicas no dieron el visto bueno a esta obra, que por eso no se imprimió. Frustrado, partió hacia Amsterdam con su esposa, Abigail de Pina, con la que tuvo un hijo al que llamó como al abuelo cordobés, Simón.

En el liberal ambiente amsterdamés de las Provincias Unidas de los Países Bajos se dedicó , además de a sus versos, a la Historia; creó una Academia, llamada de los Sitibundos (los que tienen sed, los sedientos) en la cual sentó al más rico gentilhombre de Amsterdam, Manuel Belmonte, conde palatino del Rey de España, además de Isaac de Rocamora, predicador de la emperatriz Mariana de Austria, sin olvidar a “los aventureros” Abraham Enriquez, Moshé Rossa, Moshé Díaz, etc. El lema de la academia era «el alma es fuego del Señor» (Prov., XX, 27)

Después fue nombrado mantenedor de otra academia, creada por Belmonte,  la de los floridos,  cuyos 38 miembros se recogen en la Relación de los poetas y escritores españoles de la nación judáica amstelodana: lo má selecto de la vida social e intelectual de Asterdam.De hecho, tal era la fama de De Barrios , que Rembrandt lo inmortalizó, junto a Abigail, en un cuadro titulado “La novia judía “

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Además de su obra en poética y dramática, que recoge un panegírico de Abraham Athias, Jacob Rodrigues Caseres y Rachel Núñez Fernández, que fueron quemados como mártires en Córdoba, o la Luna opulenta de Holanda, en nubes que el amor manda.., escribió la “Historia Universal Judaica”, esencial trabajo para el estudio de la historia de los sefardíes.

Falleció en febrero de 1701 y fue enterrado en el cementerio judío de Amsterdam, junto a su esposa, que le precedió.Para su tumba escribió un epitafio que reza: “Ya Daniel y Abigail Levi ajuntarse bolvieron. Por un Amor en las Almas, Por una losa en los cuerpos. Porque tanto en la vida se quisieron Que aun despues de la muerte un vivir fueron.”

LA DISPUTA DE TORTOSA, los megadefím y los hebreomastix

 Hace más de 600 años -febrero de 1413- se iniciaba un “debate teológico” entre el judaísmo y el cristianismo de los judeoconversos. Su objetivo: que los hebreos se convirtieran a la fe cristiana.

Jeroni de Santa Fe -nacido Yehosúa Ha´Lorquí (Salvador de Lorca) – , bautizado por el mismo Vicente Ferrer, era médico personal del Papa Luna, Benedicto XIII (Pedro Mnez. de Luna) exiliado en su magnífica forticación de Peñíscola, en la provincia valenciana de Castellón. Como se sabe, tanto el Papa Luna como el gran santo antisemita Vicente Ferrer -“bautismo o muerte”- jugaron un papel decisivo para que ela dinastía de Trastamara penetrara en la Corona de Aragón y el adyacente  Condado de Barcelona.  Y además de médico, Jeroni de Santa Fe fue el impulsor de lo que se dio en llamar La Disputa de Tortosa.

1413. Las aljamas hebreas de la Corona de Aragón sobreviven a una profunda crisis, generalizada en toda Europa, pero en el caso de los hebreos también agravada por las matanzas sufridas en los años 1348 y 1391.Los cals, las juderías aragonesas, arrasados, saqueados, proporcionaban un gran número de conversos -megadef. Los judíos le pusieron un apodo, un juego de palabras con las iniciales de su nombre M, G, D, F, formando la palabra ‘Megadef’, que significa ‘injuriante’.

Jeroni de Santa Fe deseaba ferviertemente poder convertir a los más posibles, siendo cabeza del grupo más radical, los hebreomastix.

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Papa Luna, a las puertas de la que fuera su fortaleza en Peñíscola

Para “debatir” (es decir, ejercer el más despreciable proselitismo) se realizaron 62 sesiones en la ciudad de Tortosa -hoy en la provincia de Tarragona con 22 rabinos aragoneses, obligados bajo penas de fuertes multas.  La última sesión tuvo lugar en noviembre de 1414, en la localidad castellonense de San Mateo, también de amplia judería. Se convocaron a unos veinte rabinos de las comarcas cercanas del reino de Aragón, entre ellos los rabinos rabí Zerajiá Haleví, el ministro don Vidal ben Benveniste, rabí Matías Hayitsharí, don Shmuel Haleví, rabí Moshé ben Musa, don Todros (Teodoros) el Constantín, don Yosef ben Ardot, don Meir Jaligua, don Estrug Haleví, rabí Yosef Albo, don Yosef Haleví, rabí Yom-Tov Carcusa, Abu Ganda, don Yosef Albalag, el sabio Bonjueu y rabí Todros ben Yijya de Girona.

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Del Instituto Arias Montana, a cargo de Antonio Pacios López, Madrid, 1949

Al finalizar, los rabinos fueron obligados a firmar un documento en el que se hacían responsables de los “errores de su fe” ….y  firmó también la bula Etsi  doctoris gentium, que motivó la quema de libros judíos. Fue ratificada en julio por Fernando de Antequera con su Pragmática, dada en Valencia .Las  juderías aragonesas, catalanas y del norte de Valencia, nunca llegarían a recuperarse de este terrible golpe de cristiandad sobre ellos. Y  como es sabido, el siglo que entonces acababa de empezar, como quien dice,  acabaría con la expulsión definitiva de las tierras de los reinos cristianos en Castilla y Aragón.

La crónica que lo cuenta ,auqnue por desgracia no completa,   es la de rabí Shlomó Ibn Verga, un sevillano nacido en 1460 en la localidad de Verga. Lo cuenta en el libro titulado  ‘Shévet Yehudá’, o “La tribu  de Judea” , en el que recoge el testimonio de un tal rabí Yehudá Verga (tal vez pariente suyo) que presenció la disputa.