Expolio nazi de arte “degenerado”: demandan al Estado de Baviera

Los herederos del marchante de arte judío Alfred Flechtheim demandan al estado bávaro para recuperar ocho pinturas expoliadas por los nazis. Foto: retrato de A. Flechtheim por Hanns Bolz.

Los herederos del marchante judío Alfred Flechtheim  (Alemania, 1878) han  presentado ayer una demandada judicial contra el estado alemán de Baviera para tratar de recuperar  ocho pinturas expoliadas por los nazis ; las obras buscadas están firmadas por Juan Gris, Paul Klee y Max Beckmann.

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“Grenzen Verstand”, Paul Klee

La base de la demanda se sostiene sorbe el hecho de que Hildebrand Gurlitt, una de las más famosas marchantes que los nazis dejaron vender obras expoliadas de lo que ellos denominaron “arte degenerado”, Entartete Kunst,   tuvo en sus manos esas obras en concreto.

 En 2012, las autoridades alemanas descubrieron cerca de 1.400 trabajos escondidos en el apartamento de su hijo Cornelius,  en Múnich. Uno de esos trabajos , el de la foto de al lado, de un cuadro de Paul Klee. Otro, titulado “Jarra y copa sobre mesa” de Juan Gris. Y las otras seis  obras son del genial pintor expresionista alemán, y judío, Max Beckmann

Albert Fleichtheim

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Duquesa de Moldovi, M. Beckamm

Marchante, periodista y coleccionista de arte, nacido en Alemania a finesd el S XIX, era hijo de un muy conocido marchante, Emil Flechtheim, a cuya vera aprendió el oficio nada fácil de mezclar la pintura con las finanzas. Su gran carrera empieza hacia 1903 en París, como marchante de Van Gogh o Picasso, Brake o Kandisnky. Poseía galería propia en Duseldorf, Berlín , Frankfurt, Colonia y Viena, ademásd e editar una revista de arte y ofrecer en Berlín las más glamurosas fiestas. Hasta que convertido en una bestia negra del nazismo confiscaron su galería de Duseldorf. Albert huyó a Paris. Arruinado en todos los sentidos, en marzo de 1937 resbaló sobre una placa de hielo que acabó con él en un hospital para amputarle una pierna. En la operación, murió. Su esposa regresó a Alemania, se envenenó el día en el que fue detenida para llevarla a un campo de concetración y todas las obras que tenía en su casa fueron confiscadas. Todas cuelgan en el MOMA de N.Y. o en diferentes museos de Alemania. Los herederos que reclaman esas pinturas son los descendientes de un sobrino, Ossip Kurt Flechtheim, fallecido en 1998, hijo de Herrmann Flechtheim, librero.

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