Pattist, el nazi que se refugió en Asturias

3982766.jpgHauke Bert Pattist Joustra ( Utrecht, Holanda , 1920)  ex-teniente de las Waffen SS – uno de los cuerpos del Ejército de la Alemania nazi- fue condenado a cadena perpetua en 1947 por crímenes de guerra en su país natal. Pero no cumplió condena alguna. Detenido tras la rendición alemana, huyó del campo de reclusión en noviembre de 1946, meses antes del proceso judicial que le condenaba a cadena perpetua por crímenes y torturas,  Durante cinco años,  protagonizó un largo éxodo por Alemania Federal, la República Democrática Alemana, Sudáfrica y Francia.

Huyó y se refugió en Ribadesella, Asturias.

A España llegó en 1956 en una moto, con la que cruzó la frontera por los Pirineos. Detenido por la Guardia Civil, se le ocupó documentación con cuatro identidades y nacionalidades diferentes. Recluido en el campo de trabajo de Nanclares de Oca, fue puesto en libertad al cabo de seis meses tras las gestiones realizadas ante las autoridades franquistas por un mando de la Waffen-SS residente en Madrid. En 1956 fijó su residencia en Oviedo, donde además de dirigir una academia de idiomas, contrajo matrimonio con una ovetense de las de toda la vida de Vetusta , con la que tuvo cinco hijos.

A Hauke Pattist , que escanciaba sidra como si fuera asturiano de toda la vida, le gustaban los automóviles , la caza -ese deporte de matar por matar –  y las tertulias de café donde poder reir de forma estentórea; un hombre  sarcástico, socarrón, ufano de sí mismo , que pasaba largas temporadas en Oviedo. Luego, si el clima lo permitía, paseaba  sus setenta y tres años por la ribera del Sella, alto y pálido como uno imagina a la Güestia -la muerte astur- hasta llegar al cruce de LLovio, donde nacieron tantos asturianos que  fueron fusilados cuando el fascismo franquista sacaba a paseo en  Gijón a sus opositores; mi abuelo, por ejemplo.

  Los historiadores  Manuel Carballal y Clara Tahoces consiguieron localizarlo a finales de los 90.

A Pattist lo andaba buscando la justicia holandesa por crímenes de guerra, pues En 1946 un tribunal de la Haya lo había condenado a cadena perpetua como culpable de la detención de más de 2.000 judíos en Amsterdam.  Muchas de esas personas  fueron torturados o asesinados después en los campos de exterminio. Pero él  escapó de la Justicia de los Países Bahjjos. . .

La Fundación Wiesenthal lo consideraba un objetivo prioritario. Pattis reconocía abiertamente , con orgullo incluso, su militancia en las SS, pero siempre negó los cargos. Cuando Carballal y Tahoces le preguntaron al respecto, el viejo holandés les  invitó a otra ronda y  les dijo: «Han sacado las cosas de quicio acusándome de tantas barbaridades. Total, por mearle encima a una judía embarazada…»

Hauke Pattist murió en  el hospital Valle del Nalón, en Langreo (Asturias), a los 80 años de edad sin haber cumplido la más mínima pena por todo lo que hizo. Era enero de 2001 y murió sin haber renunciado a sus «valores raciales», con la conciencia aparentemente tranquila y el certificado de penales limpio.

El Gobierno holandés  había solicitado  a España su extradición, pero no tuvo éxito, en 1979 y 1983. Doy las fechas para que se piense en quién gobernaba entonces y quien denegó la extradicción.  En 1997 ,  el centro judío Simon Wiesenhthal,  volvió a reclamar su puesta a disposición de la justicia holandesa .  El reino de España jamás admitió a trámite ninguna de las solicitudes de extradición del gobierno holandés.

No es un caso aislado, sino la demostración palmaria de la impunidad con la que altos cargos de la jerarquía nazi se han movido y aún se mueven por nuestro país, ajenos a las maniobras, cada vez más inviables, de instituciones como el Centro Wiesenthal. Efrain Zuroff, ex agente del FBI y actual director del organismo israelí, resume así el sentido de la llamada ‘Last Oportunity Operation’, un intento desesperado por implicar a la comunidad internacional en la lucha: «Dentro de cinco años el último criminal de guerra nazi habrá muerto, será muy viejo o estará demasiado enfermo como para que podamos sentarlo ante un tribunal. Ésta es una batalla contra el reloj.

Hauke Pattist fue localizado y entrevistado en Ovideo por primera vez por el periodista de investigación Jose Luis del Campo y el fotógrafo César Lucas, de la revista Interviú, en 1982. En la entrevista,  Pattist reconoció haber dirigido la captura de varios cientos de judíos holandeses y , a raíz de  esa entrevista, Holanda renovó su solicitud de extradición. Llegó a ser embarcado con destino a Holanda , pero la extradición se frustró y fue desembarcado en Bilbao porque España lo reclamó en función de su ciudadanía española.

Sería interesante conocer quién tenía semejantes poderes….

En realidad, Pattist estuvo muy relacionado con la policía política franquista y colaboraba en interrogatorios de extranjeros en Oviedo, donde dirigía una academia de idiomas. Seguramente España no podía autorizar su extradición por el conocimiento que Pattist tendría de las redes de apoyo nazis en nuestro país y del paradero de numerosos criminales de guerra refugiados en España.

En 1966 obtuvo la nacionalidad española, lo que le permitió eludir las solicitudes de extradicción de las autoridades holandesas aunque en dos ocasiones fue recluido cautelarmente en la prision de Oviedo a la espera de que se resolviese el auto de extradición. La Audiencia Nacional falló a su favor.-

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