Hablando sobre el cementerio judío de Salónica

Dr. E. Devin Naar, sefardí de la Universidad de Washington, en conmmemoración del 70º aniversario de la deportación de los judíos de Tesalónica a Auschwitz Birkenau, que comenzó el 15 de marzo de 1943.

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Este otoño pasado estuve hablando en un camposanto sobre el pasado y el futuro de la comunidad judía en Grecia.
Tesalónica fue ,en su día,  la comunidad ladinoparlante más grande del mundo; hoy es la segunda ciudad más grande de Grecia, pero perdió a casi toda supobalción judía a causa del Holocausto nazi, deportando a Auschwitz a casi cincuenta mil personas. Casi todos los restos de esta otrora cosmopolita comunidad judía, desde sus tres docenas de sinagogas al cementerio judío, han desaparecido, en parte por inicitativa de sus habitantes y en parte por deseo de los líderes locales de la iglesia ortodoxa.

Hoy, setenta años más tarde, Salónica se encuentra en proceso de revaluación de su pasado, redescubriendo su comunidad judía y tratando de llegar a un acuerdo con uno de los capítulos más oscuros de su historia, mientras que con el resto de Grecia lucha por encontrar un camino para salir de la crisis económica continua y su consiguiente agitación política.

He viajado a Tesalónica el pasado otoño, gracias al apoyo del consulado de los Estados Unidos, para participar en unas conferencias internacionales sobre el Holocausto en Grecia –la primera evz que este país organizaba algo así- y también para dar una conferencia en la Universidad de Aristóteles, una de las más relevantes de Grecia. Su campus se extiende sobre el lugar donde antaño estaba el cementerio judío. La conferencia del Holocausto, que reunió a investigadores locales, así como a algunos de los mejores especialistas en el campo de los Estudios del Holocausto y el genocidio de todo el mundo, constituye un punto de inflexión y un signo de los nuevos tiempos. H-Net (Humanidades en Red, la organización de investigación académicaque estudia el potencial pedagógico de Internet) publicó una revisión de los documentos. La reunión también simboliza una apertura más amplia por parte de la dirección de la ciudad y la administración de la universidad para romper el silencio de larga data en relación con el pasado judío de la ciudad, así como su borrado del tejido urbano y de la memoria pública oficial. Me gustaría pensar que mi conferencia en la Universidad Aristóteles también contribuyó a esta tendencia.

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Tesalónica, no obstante, se encuentra en una encrucijada con las competencias politicas y las tendencias culturales, por un lado, y el ascenso de la ultra-derecha delpartido –xenófobo y antisemita- de Amancer Dorado. Ya escribí algunas reflexiones en el año 2013 para The Jewish Review, señalandoque casi setenta años después de la II Guerra Mundial, Tesalónica no había reconocido oficialmente que el campus de su universidad se extendía sobre el antiguo cementerio de los judíos de la ciudad. No se había erigido ni un pequeño monumento. Mi visita este año coincide con la inauguración de ese monumento; pero hablar de los actores a los que se les atribuye la responsabiidad de la destrucción de ese lugar genera polémica.

Además de la creación del monumento al cementerio judío (que ya ha sido profanado), la Universidad de Aristóteles y la Comunidad Judía de Salónica están tratando de establecer una cátedra -sin precedentes en la historia judía- que ofrezca oportunidades para que los estudiantes y profesores puedan aprender la histórica lengua judía local: el ladino (judeo-español). Esta es una oportunidad muy emocionante y me gustaría que mis colegas en Tesalónica tuvieran gran éxito.

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Hablé de ello en mi conferencia, recordando los esfuerzos de intelectuales judíos y cristiano-orotdoxos por lograr un mayor acercamiento de la ciudad a sus habitantes de las décadas de los ´años ´20 y ´30. Una de esas maneras era la educación, tanto judía como cristiana, en los niveles de educación primaria, secuandaria y universitaria. También hablé de cómo la UA contrató a un profesor de Historia del Judaísmo y Literatura Hebrea, incorporando esta disciplina por primera vez dentro del plan de estudios de la universidad. Desde los años ´30 nohubo en la Universidad de Tesalónica ni un solo investigador de la Historia de los Judíos. Pero ahora con lacreación de la cátedra puede estar a punto de cambiar esta situación.

Teniendo en cuenta la dinámica de la situación y mis propias conexiones familiares con la ciudad, decidí hacer algunos comentarios preliminares sobre el significado simbólico y fuertemente emocional que me producía ofrecer una conferencia en el campus de esta universidad, bajo cuyos pilares yacían desde hacía siglos mis ancestros. Hablé por primera evz en mi vida en greigo, de forma vacilante y casi abrumado por la emoción, para dejar claro que esto era algo que atañía a todo el país griego. Después hablé en ladino, porque quería que los presentes escucharan la que en otro tiempo fue una lengua habitual en esta ciudad.

El Ladino: la lengua judía que en un tiempo se podía oír en todos los rincones de la ciudad y que desde hace tiempo ya ha desaparecido de Salónica; una lengua que, desde mi punto de vista, una vez fue simplemente una lengua judía , como una lengua tesalonicense más , y este punto debe ser entendido y aceptado. Un periódico comentó que mis observaciones en Ladino constituyeron la primera vez que la lengua se hablaba públicamente desde 1930. No estoy del todo seguro si ese es el caso, pero si lo es, estoy muy orgulloso de ello.

La conferencia internacional, mi visita y mi conferencia en la universidad atrajeron un poco de atención de la prensa (véase, por ejemplo, un artículo en el periódico del norte de Grecia, Voria). En este enlace por favor, encontrar la entrevista traducida conmigo en que apareció en diciembre de 2014, como un artículo de portada en Epiloges, el suplemento literario de Macedonia, uno de los periódicos más importantes de la ciudad .

Hay un significado simbólico en el hecho de que mis palabras, mis fotos y las imágenes de las lápidas judías -algunas todavía esparcidas por la ciudad , usadas como material de construcción- han aparecido ahora en Macedonia bajo una luz favorable y como resultado de un público y genuino interés y preocupación. Esto es especialmente notable porque en 1931, en medio de la Gran Depresión, el editor de Macedonia despertó una ola sin precedentes de antisemitismo popular que culminó, ese verano, en el único gran pogromo perpetrado en la historia de Tesalónica. La revista también publicó un excelente artículo centrado en la investigación de mi amigo y colega, Leon Saltiel, natural de Tesalónica, cuya tesis doctoral se centra específicamente en la destrucción del cementerio judío de la ciudad.

¿Justicia poética?

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Con la victoria de Syriza, el partido de izquierda en Grecia, la dinámica futura del lugar de los Judios en la sociedad griega, así como la espinosa cuestión de Israel, se pone en duda. Para una visión general de la situación, ver el profundo mensaje del blogger Abravanel, “Tsipiras gana, ¿qué pueden los Judios de Grecia y el extranjero esperar?”

Un ex rabino de Grecia, ahora en Israel, hizo sonar la alarma en este artículo. Por el contrario, el liderazgo judío oficial en Grecia elogia al partido ganador, mientras que Algemeiner informa que los líderes judíos han expresado ambivalencia sobre el nuevo gobierno griego.

Por último, para hacer mi visita a la vez posible y extremadamente gratificante, me gustaría dar las gracias a Robert Sanders, cónsul americano, y Ioanna Koutsou Nanou, el especialista en asuntos públicos en el Consulado General Americano en Salónica; El Dr. Giorgos Antoniou en la Universidad Internacional Helénica, el Dr. Dirk A. Moisés, Universidad Europea Instituto-Florencia, y la Revista de Investigación del Genocidio para la organización de la conferencia; El Dr. Antoniou, Dr. Vassilis Gounaris, el Dr. Eleni Hondolidou, y el Dr. Demetrios Mavroskoufis, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, para la celebración de mi conferencia en la universidad; y David Saltiel, presidente de la Comunidad judía de Salónica, por su aliento y los continuos esfuerzos para llevar la ciudad judía pasada y actual de debajo de las sombras.

El Dr. E. Devin Naar es catedrático del departamento de Estudios Sefardíes Isaac Alhadeff en la Universidad de Washington, Profesor Adjunto de Historia en la facultad del Centro de Estudios Judíos Stroum en la Escuela Jackson de Estudios Internacionales de la Universidad de Washington. Nacido y criado en Nueva Jersey, el Dr. Naar se graduó summa cum laude en la Universidad de Washington en St. Louis y recibió su doctorado en Historia en la Universidad de Stanford. Su próximo libro con Stanford University Press, “Salónica judía: entre el Imperio Otomano y Grecia moderna” basado en su premiada tesis, explora el impacto de la caída del Imperio Otomano y el aumento de la Grecia moderna durante los siglos XIX y XX sobre los Judios de Tesalónica.

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